Dolor físico/dolor emocional

Seminario de EFT en Surrey (Canadá)

¡Dale mientras esté
el hierro al rojo!

El Rincón de Beri
 


"No es que las personas están averiadas y necesitan ser reparadas. La mayoria de las personas están bien. Simplemente necesitan
un afino"
Dr. Alexander R. Lees

Dolor físico/dolor emocional
por el Dr. Alexander R. Lees

Recientemente, la Universidad de California en Los Ángeles, EEUU (UCLA) ha aislado la parte del cerebro humano donde reside el procesamiento del dolor físico. Según parece, se trata exactamente del mismo haz de neuronas que se encarga de procesar el dolor emocional. Este trabajo de investigación salió publicado en la revista Science (10 de oct 2003).

Dada la cantidad de correos electrónicos que hemos recibido por parte de gente que ha reducido o eliminado el dolor físico gracias al EFT, da la impresión de que el cerebro no distingue entre un tipo de dolor y otro y, al parecer, el EFT resulta igualmente eficaz contra ambos.

También he leído un fascinante artículo que trata sobre la “memoria” celular. Resultó muy esclarecedor por la razón siguiente: después de haber presentado un seminario sobre la Conexión Mente-Cuerpo, varias personas participantes me escribieron preguntando cómo es posible que el cuerpo “duela” años después de cicatrizada una herida. En aquel seminario mencioné que el cuerpo reemplaza unas 30.000 células por segundo y, por tanto, se crea un “cuerpo nuevo” cada 12 meses más o menos.

Por tanto, la pregunta: “¿Por qué sigue doliendo años después?” era realmente interesante, y su respuesta no podría quedar del todo explicada basándonos únicamente en el tejido cicatricial. En todo caso, este artículo sobre la memoria celular aporta algo más de luz sobre otra parte de la respuesta: el shock o trauma experimentado en ese momento puede quedar superpuesto al mecanismo celular y aparecer, como si fuera un borrón en un negativo fotográfico, en las “copias” hechas posteriormente.

Quizá el EFT simplemente elimine el procesamiento del dolor original dentro del cerebro. Quizá elimine el “borrón del negativo”.

Las investigaciones actualmente en curso pueden llegar a proporcionar algún día la respuesta completa a la pregunta sobre cómo exactamente se consigue, al tapear con un dedo determinados puntos de digitopuntura, eliminar o reducir realmente el dolor y el malestar, ya sean emocionales o físicos.

"Recientemente, la Universidad de California en Los Ángeles, EEUU (UCLA) ha aislado la parte del cerebro humano donde reside el procesamiento del dolor físico. Según parece, se trata exactamente del mismo haz de neuronas que se encarga de procesar el dolor"

Entre tanto, este interesante avance de la investigación sobre la conexión entre la mente y el cuerpo va trazando los caminos que llevan desde la mente hasta su propia influencia en la actividad celular y, al mismo tiempo, corrobora el mantra básico del EFT: ¡Pruébalo con lo que sea!

Y, hablando de probar el EFT con lo que sea, me gustaría comentar un pequeño incidente que ocurrió hace unos días.

Me levanté como un cohete que atraviesa un campo gravitatorio, con los ojos abiertos como platos. El día comenzó con Berit diciendo: “Ya que no tienes client@s hasta la tarde; ¿por qué no te pones un poco al sol y juegas con los perros?” Aunque se acerca el final del verano, al menos por estos barrios hacía un día sorprendentemente agradable, y parecía que habría un cielo azul y despejado durante, por lo menos, unas horas.

Dado que el jardín está bastante protegido por los árboles y el seto, decidí no ponerme el bañador, y me acomodé en la tumbona con una revista. No pasó mucho rato antes de que los perros se cansaran de perseguir pelotas y frisbis, y los tres pasamos a considerar la conveniencia de sestear al sol.

Debí de viajar en vertical durante la mayor parte de un microsegundo, alcancé con facilidad una distancia comprendida entre dos y tres centímetros y medio antes de que comenzara la deceleración, y me estrellé contra el suelo, encajado en la tumbona, que se desintegró con el impacto.

Tras revolverme entre los fragmentos para poder salir, la poca materia gris que me queda en el cerebro procesó por fin a nivel consciente el hecho de que mi desnuda y blanquísima nalga derecha había recibido un impacto directo, ya fuera por culpa de un rifle de gran calibre diabólicamente situado bajo la silla y preparado para disparar hacia arriba, o bien porque me había picado una avispa. Trastabillando por la terraza, me palpé la parte dañada del glúteo derecho con la mano derecha para evaluar los daños, y la hinchazón, que iba en aumento, parecía corroborar la segunda causa.

Para entonces ya había recuperado plenamente la conciencia y, dado que en determinadas situaciones soy capaz de simultanear bastante bien diversas acciones, seguí trastabillando mientras entraron en escena mis conocimientos de EFT, y completé dos rondas. Una tercera vuelta, acompañada por la Gama de nueve, acabó de redondear la cosa y, mientras el dolor se iba calmando, llegué a trompicones hasta la silla.

Ochenta kilos de peso viajando en vertical boca abajo producen evidentemente un grave daño a la hora de aterrizar, en especial cuando la pista de aterrizaje es una tumbona de plástico. Tras un minucioso examen de los restos de la tumbona, mis ojos detectaron pruebas dignas de una investigación del Centro Nacional de Inteligencia : los restos aplastados de una enorme avispa muerta.

“¿Tendrás todavía clavado el aguijón?”, fue la primera pregunta de Berit. “Si quieres, echo un vistazo”. Puesto que la idea de agacharme para que me inspeccionaran mi mejor y más vulnerable nalga con una lupa no me atraía en absoluto, rechacé educadamente la oferta, y rápidamente ejecuté otra ronda de EFT mientras Berit se dirigía al teléfono. “¿A quién vas a llamar, a una ambulancia?”, pregunté. “Voy a llamar a una amiga. ¡Esto le va a encantar!”

Así que, con el sonido de una risa de mujer zumbando en mis oídos, me vestí y retiré los restos de la tumbona, mientras iba tapeando todo el rato. Curiosamente, la picadura desapareció por completo al cabo de una hora, gracias al EFT. El aguijón clavado en mi frágil ego masculino tardó algo más en desaparecer.

P.D.: He disfrutado mucho escribiendo sobre el EFT medio en broma en los números de Reflections correspondientes al verano, pero ahora que el verano ya terminó oficialmente, en el próximo número (el correspondiente a octubre) continuaré con la serie de enseñanzas sobre el EFT que comencé a primeros de año.


"¡Dale mientras esté el hierro al rojo!"
por José Hernández


Por mucho que le cuentes a la gente todo lo que sabes de un tema como el EFT; por mucho que describas cómo funciona, cómo aplicarlo, lo maravilloso que es y los fantásticos e increíbles resultados que has obtenido al aplicarlo, alguna gente se interesará por lo que está escuchando, pero otr@s se quedarán indiferentes y te mirarán como diciendo: “Sí, ya...” (y eso si no están pensando si se dejaron o no la llave del gas abierta). La mejor forma de conseguir que la gente se interese por el EFT es mostrar cómo funciona. O, mejor aún, si se da la ocasión, utilizarlo con ellos.

Hace poco visité a una fisioterapeuta para hablarle del EFT y de los cursos que se impartirán aquí en España. Ya le había enviado información, y ella había visitado los sitios web del Dr. Álex Lees y de Gary Craig, así que ya tenía algo de idea sobre esto del EFT. Durante mi visita a la clínica donde trabaja, nos interrumpió el timbre del teléfono, de modo que ella se excusó educadamente y lo descolgó. Tras una breve conversación con la persona que llamaba, colgó y exhaló a fondo, ligeramente exasperada.

Unos minutos después, volvió a sonar el teléfono. Parece ser que era la misma persona de antes. Esta vez hubo signos más evidentes de que el interlocutor estaba empezando a irritar de veras a la fisioterapeuta: un profundo suspiro, labios apretados mientras hablaba, ceño fruncido... Después de colgar el teléfono por segunda vez, ella pidió disculpas por la interrupción y yo seguí hablándole de cómo el EFT podría resultar útil a sus clientes de fisioterapia. Poco a poco se fue relajando de nuevo, pero una vez más nos interrumpió una llamada de la misma persona. ¡Madre mía! Creí ver hilillos de humo salir de sus orejas... Ella hacía un verdadero esfuerzo por ser educada con el caballero que estaba al otro lado de la línea telefónica, más aún por el hecho de estar yo presente en su despacho. Tras una conversación muy breve y seca, colgó violentamente.  


“En gran parte de los casos es preferible utilizar directamente el EFT que hablar de él”

“¿Quieres que te ayude con eso?”, ofrecí. “¿Cómo dices?”; parecía confusa. “Puedo enseñarte ahora mismo de qué va el EFT. ¿Me permites?” “Bueno, vale”. Así que, tras haber establecido de que “ya estaba arta” y que la intensidad de su “cabreo” estaba en torno a siete, hice una ronda de tapeo. Antes de terminar la ronda le cambió la cara: parecía mucho más relajada. “¿Y ahora, cuánto?”, pregunté. “Alrededor de dos”, fue la respuesta. Otra ronda de tapeo con el resto del “cabreo”, y se deshacía en sonrisas... “¡Anda! ¡Esto funciona de verdad!”

“Venga, háblame de la persona que llamaba” “Ah sí, de ‘Míster-Ti’ (¿Os acordáis de Mr. T, el del Equipo A?). Pues sí, a veces sí que me cabrea”. La manera en que lo dijo me hizo decidirme a cogerle suavemente la mano y empezar a tapearle el punto PR, pidiéndole que repitiera conmigo: “A pesar de que Mr. T me cabrea a veces, me acepto profunda y completamente”. Se rió, asintió y lo repitió tres veces. Yo sugerí un par de frases más, algo así como: “A pesar de que el teléfono suena en los momentos más inoportunos, y las interrupciones pueden llegar a resultar muy molestas, me acepto profunda y completamente”, mientras yo continuaba tapeando sin parar en su punto PR.

Luego le pedí que sugiriera una buena frase que poder utilizar. Lo pensó un segundo y dijo: “A pesar de que me enfado, en realidad el enfado es con mi jefe, por no contratar un/-a recepcionista que reciba las llamadas, y me acepto profunda y completamente.” “Muy bien, sigue, sigue.” “A pesar de que mi jefe en realidad no aprecia el trabajo que hacemos, y de lo difícil que resulta trabajar en este ambiente, y de lo mucho que nos esforzamos, y de que ni siquiera lo reconoce, me acepto profunda y completamente.”

Luego, rápidamente dimos con sentimientos de infravaloración, y luego seguimos otra vez con Mr. T, tapeando sobre el nivel de intensidad restante. La sonrisa que apareció en su cara lo dijo todo. “Bueno, pues esto es el EFT”, dije. Contestó: “¡Qué bien! ¡Apúntame dos veces para asistir al curso!

En gran parte de los casos es preferible utilizar directamente el EFT que hablar de él. Si por casualidad te ves envuelto en una situación “en directo” como la anteriormente descrita, “¡Dale mientras esté el hierro al rojo!”: muestra lo que el EFT puede hacer, y recuerda que lo puedes utilizar casi con cualquier cosa.

Feliz tapeo.

Para ponerte en contacto con José:
(+34) 923 222 312
josehernandez66@hotmail.com
 


El Rincón de Berit

Buena noticia, mala noticia

La mala noticia es que nuestr@s patrocinador@s en España nos han recomendado que, debido a circunstancias imprevistas, se pospongan los seminarios programados para octubre. Pedimos disculpas a todo el mundo por las molestias que esto les haya podido causar. La buena noticia es que nuestr@s patrocinador@s están programando los seminarios para finales de marzo o principios de abril de 2005. Aunque este cambio de planes nos ha afectado a tod@s, tenemos muchas ganas de traer el EFT de nuevo a España en 2005.

Se dice que no hay mal que por bien no venga y, en este caso, esto se traduce en que podremos impartir un seminario de EFT en Lower Mainland (Canadá) en octubre. Las fechas del seminario son: 23 y 24 de octubre. Para más información, consulta el folleto.

La versión definitiva de nuestro libro electrónico de EFT ya está en camino, y esperamos que pronto esté disponible. Por otro lado, han ocurrido un par de cosas que nos han quitado algo de tiempo. El ADSL llegó por fin a nuestra zona y cambiamos de servidor de Internet, con lo cual nos quedamos sin posibilidad de recibir correo electrónico. Al mismo tiempo, instalamos el Windows XP Service Pac 2, que nos dejó el ordenador prácticamente inutilizable.

No obstante, tuvimos la suerte de que antes nos avisó nuestro amigo Doug, así que Álex hizo no sé qué antes de instalarlo, con lo cual hemos podido recuperar la configuración del ordenador tal y como estaba justo antes de la instalación. Por mi forma de explicarlo seguramente ya te has dado cuenta de que no tengo ni idea de los detalles técnicos. Lo único que sé es que mi ordenador funciona más o menos, y que a veces recibimos correos electrónicos. Sin duda alguna, tengo más canas ahora que hace un mes...

Si eres de l@s que se han preguntado por qué no hemos respondido los correos electrónicos tan rápidamente como de costumbre... ya sabes por qué fue. Con suerte, todo este jaleo del ordenador y de Internet se arreglará pronto, y recuperaremos la normalidad. Para aquellas mentes inquietas que se preguntan si hemos tapeado con respecto a este asunto, diré que ¡vaya si hemos tapeado...! Y seguimos en ello, sobre todo Álex, porque es él el que enciende el ordenador en cuanto se levanta de la cama, y ahora no hace más que recibir correos MUY interesantes con todo tipo de recursos electrónicos de los que nunca había oído hablar, junto con la lista de cosas que se pueden hacer con ellos, y también recibe un montón de fotos de hermosas chicas desnudas... Yo le he preguntado si de verdad quiere resolver el problema, porque una vez resuelto ya no las volverá a ver. Su respuesta fue: “Pues estaría bien, porque mi corazón no va a poder seguir soportando esto por mucho más tiempo, especialmente a primera hora de la mañana...”

Espero que a ti te funcione bien el ordenador, y que disfrutes del otoño.

Hasta el mes que viene. Cuídate.

 

La pobre Mildred era una anciana de 93 años que se quedó muy abatida tras el reciente fallecimiento de su esposo, Earl. Decidió quitarse la vida para reunirse con él.

Pensó que lo mejor sería llevar a cabo su plan lo antes posible, así que cogió la vieja pistola de Earl (la que usaba en la mili) y tomó la decisión de pegarse un tiro en el corazón, puesto que ya lo tenía roto de dolor.

Como no quería errar el tiro y convertirse en un vegetal y, por tanto, en una carga para sus seres queridos, llamó a su médico para preguntarle dónde se encuentra exactamente el corazón.

El médico le dijo:
“Tu corazón está justo debajo de tu pecho izquierdo”.

Aquella misma noche, Mildred ingresó en el hospital con una herida de bala en la rodilla.


(C) 2004 - Dr. Alexander R. Lees & Associates Inc.

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